En estos meses he aprendido, he crecido y descubierto que el mundo no se detiene por nadie. Ni por ti ni por mi aunque nos creamos inmortales. La vida sigue y hay que seguir alimentando a los corazones. De emociones, si. De esas nuevas que llegan por casualidad. De las buenas. Quizás no te las dé ella y quizás no me las dé él, pero el peor error de todos puede que a fin de cuentas no sea el de darlo todo por alguien, sino el de no darlo. Y es que no puedes pasar el resto de tu vida evitando a eso que los locos llaman amor porque creas que no va a funcionar, porque no tiene su nombre, ni su voz, ni camina igual; no puedes aislarte de él porque sencillamente, no es forma de vivir. Y es entonces, cuando abres la puerta, y sólo entonces, cuando sucede. Cuando vuelves a llenarte completamente los pulmones y a respirar calma. Y aunque sea por unos segundos, merece la pena.
Así que venga, valiente, salta por la ventana. Porque yo sólo quería abrazarte debajo de un mundo hecho con mantas y decirte al oído "No te salves, quédate conmigo." y ser capaz de despertar tus sentidos en guardia. Menos mal que soñar no cuesta dinero y es lo más parecido a tenerte cerca.
1 comentario:
http://www.youtube.com/watch?v=LX5GSzc6sRo
;-)
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