Nosotros no éramos compatibles, no estábamos hechos el uno para el otro, ni siquiera nuestras sombras sabían encajar. Somos como aquella canción que dejaste sonando en algún rincón de mí en constante repetición. Tú, el oxido que se comía mis clavos cuando más lo necesitaba. Yo, supongo que el diamante que te hacía crecer o ser más fuerte si lo poseías. Diamonds and rust. No hay bienes materiales ni pases gratis a la gloria, ni tatuajes ni cicatrices que se puedan borrar. Que todo lo que sube vuelve a bajar, que tú y yo siempre estables pero sin sabernos abrazar. Realidades y recuerdos que ya conoces a que saben, a oxido y diamantes, y cosquillas en la espalda antes de dormir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario