¿Sabes? Tengo tres problemas. Si, ya sabes, tenían que ser tres...
El primero de todos es que llevo esperando al amor de mi vida desde que tengo uso de razón. Al gran amor de mi vida. Ese que se te agarra aquí (en el pecho) y parece que no puedes ni respirar si decides pensar en otra alternativa que no seáis vosotros dos. ¿Por qué es eso lo que pasa con los grandes amores, no? A veces pienso que estoy esperando a que el amor de mi vida llegue a mi con una pancarta en la que aparezca mi nombre y me haga saber que es él esa persona. ¿cómo sino? Como en los aeropuertos cuando bajas del avión y hay alguien anunciando tu nombre. Sabes que él te va a llevar a casa. Él.... será casa.
Mi segundo problema es que siempre estoy esperando. Esperando algo. No me preguntes qué porque a veces creo que ni yo misma sé que es. Soy incansable a cuanto esperar se refiere, por eso tengo esta infinita paciencia y esto a veces puede ser un gran problema. Cuando pierdes esos pendientes que necesitas urgentemente, las gafas de sol, o las llaves y no aparecen terminas dándolos por perdidos y entonces aparecen cuando menos te lo esperas ¿verdad?
Y mi tercer y ultimo gran problema es el miedo. Tengo miedo, si. Soy de las personas más miedosas que quizás puedas llegar a conocer. ¿Y sabes qué efecto causa en mi el miedo? Me paraliza. Me paraliza y me impide coger (sola) cualquier avión, y sin avión, no hay aeropuertos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario