Hablamos de circuitos cerrados, del fin de las salidas de emergencias, de teorías sobre espirales de silencio, de sueños frustrados. Yo, que me empeño en cazar con las manos imposibles que no sé realizar, que veo un prohibido y me tiro sin pensar, que huelo a peligro y mejor no hablar… Yo, que no soy partidaria de quedarse con la ganas, de quedarse con la duda, de no arriesgarlo todo e incumplir cualquier regla existente o inexistente de manera maquiavélica, y claro, así me va. Creo que el karma me lo esta haciendo pagar, que volví loco a algún hombre y ahora no tengo cordura en vena. Que esta mujer que soy, que he ido construyendo a base de pequeños éxitos y grandes fracasos, vuelve a tener quince años cuándo te imagino a casi 450 kilómetros de aquí, cuándo decides dedicarme tu tiempo por encima de esta fría distancia, cuándo me pides que me vaya contigo y deje todo esto aquí. Cuándo consigues a sabiendas de este viento en contra que vuelva a flotar, a sabiendas de que daremos dos pasos hacia adelante y tres hacia atrás, a sabiendas de que damos (y daremos) vueltas y no llegaremos a ningún lugar.
1 comentario:
Me gusta como escribes.
Volveré a leerte, a ver si así voy aprendiendo algo.
Saludos.
Publicar un comentario