lunes, 15 de febrero de 2010

- ¡Ey! ¿Qué tal estas? ¡Cuanto tiempo sin saber de ti! – decía mientras se mordía el labio y sonreía a la vez. Y por dentro su cabeza gritaba tan fuerte que no conseguía encontrarle sentido a las palabras que él le decía. ¡Asqueroso hijo de puta! ¿Donde coño te has metido? ¿Por qué no me has llamado? Te estuve esperando. ¿Qué cojones te ha pasado?

No hay comentarios: